La sociedad moderna, inmersa en una búsqueda ilusoria de la eternidad material, teme profundamente a la muerte. Sin embargo, este temor no se centra en el proceso biológico, sino en una inquietud subconsciente del alma (Neshamá): el miedo a no haber completado su Tikún (reparación o propósito) en esta vida. Si el alma siente que su evolución está incompleta, desea permanecer para culminar su proceso.

La Cábala concibe la Neshamá como una hebra divina, «caliente», enviada desde lo alto, fusionada a su raíz y al En Sof (el Infinito). La vida se mantiene por una conexión energética con el En Sof, sostenida por la Voluntad Divina (aunque debe entenderse que el Infinito actúa por su propia estructura o naturaleza, no por «deseo» impulsado por carencia). La muerte es, sencillamente, el corte de este flujo de energía.

El Tránsito y la Evidencia Mística

El momento de la transición es descrito como un parpadeo, una existencia que continúa en otra forma, similar al estado entre dormido y despierto (ven de ven). Tanto los místicos como las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) coinciden:

  • Liberación y Felicidad: La muerte suele percibirse como una flotación del alma fuera del cuerpo, acompañada de una gran felicidad al liberarse de la materia.
  • La Visión Final: Justo antes del deceso, la Neshamá recibe indicaciones. Frecuentemente, ve a familiares fallecidos o maestros que acuden a «buscarla» o «acompañarla», en visiones que pueden variar culturalmente.

La Comunicación Post-Mortem

Las experiencias demuestran que las energías del «otro lado» siguen activas y se comunican con nuestro mundo:

  • Fenómenos Físicos: Se han reportado ráfagas de viento o brisas intensas que coinciden con la llegada o partida de un alma.
  • Sueños y Mensajes: Los difuntos aparecen en sueños para entregar mensajes cruciales o predecir eventos.
  • Olores: Los espíritus se manifiestan mediante fragancias específicas, como un olor a jazmín que puede indicar la presencia de un ser querido cuya flor favorita era esa.
  • Recepción Directa: Información inmediata, como la sensación al despertar de que un familiar ha fallecido, o la recepción de un mensaje completo del alma de un ser querido.

El Triunfo del Espíritu y la Cábala como Ciencia Futura

La mística cabalística enseña que, si bien el mal puede destruir lo biológico, el espíritu siempre triunfa porque es energía, y la energía es invencible. El alma no está sola; otros espíritus la acompañan desde el nacimiento hasta la desencarnación.

La Cábala es considerada una «ciencia del futuro», pues a través de la intuición se adelanta a los descubrimientos científicos, habiendo mantenido durante siglos información precisa sobre la supraconciencia y la cosmología. Es la decodificación continua de la información que revela la continuidad de la existencia y que la vida misma es una revelación constante, comparable a la del Sinaí, que no se cerró en un texto.

El Legado y la Obra de Equipo Cabalística

El estudio cabalístico es un trabajo colectivo que trasciende el tiempo y el espacio. Al estudiar a los grandes cabalistas (como Isaac Luria o Jicatilla), el estudioso se convierte en un continuador de su obra, pudiendo sintonizar con su vibración y mente, e incluso descubrir nuevos secretos. Estos maestros «abrieron huecos de información» para que futuras generaciones los sigan expandiendo. Esta afinidad y continuidad puede manifestarse como una «afiliación de almas», donde la Neshamá de un maestro se acerca al estudioso para continuar su trabajo a través de él.

Este esfuerzo constante por revelar los secretos (Sodot) es el camino que los cabalistas llaman vivir en la Era Mesiánica.