La sabiduría mística de la Cábala se fundamenta en el Ein Sof (El Ilimitado), un Ser que trasciende cualquier definición, límite, tiempo o espacio. Tan elevado es este concepto que supera la capacidad de la mente humana, y en su nivel, solo el Ein Sof existe. Nombrarlo o etiquetarlo, incluso como «Dios,» puede resultar en una limitación peligrosa y en confusión.
Para que la existencia misma pudiera manifestarse, fue necesaria la creación del concepto de voluntad ($Ratzón$) a partir de la nada, lo que genera una paradoja de regresión infinita sobre el origen del deseo de crear.
La Ocultación Divina y los Cinco Universos
Con el fin de interactuar con la creación sin aniquilarla con Su luz infinita, el Creador se «viste.» Los universos actúan como filtros. La palabra hebrea para «universo» ($Olam$) proviene de la raíz ‘Alam’, que significa estar oculto. Así, cuando se le llama $Melej HaOlam$ (Rey del Universo), se hace referencia al Rey que se oculta dentro de los mundos.
Toda la existencia se despliega en cinco Universos o niveles de manifestación de la Voluntad Divina, que van desde lo más abstracto a lo más denso:
- Adam Kadmon (Hombre Primordial): La Voluntad más profunda y el origen pre-conceptual del deseo de crear.
- Atzilut (Emanación): El nivel de la Mente y el plan unificado y detallado.
- Beriah (Creación): El nivel del Pensamiento, donde comienza la diferenciación.
- Yetzirah (Formación): El nivel de la Palabra y la comunicación.
- Asiyah (Acción): El universo de la Materia, que representa la máxima condensación y el mayor ocultamiento.
Sorprendentemente, la enseñanza central revela que los niveles trascendentes más elevados están ocultos dentro del universo más bajo: la materia ($Asiyah$).
La Supremacía de la Acción
Es en este mundo de la acción ($Asiyah$), con su máxima ocultación de la divinidad, donde el ser humano puede ejercer el libre albedrío. La Cábala no rechaza la materia, sino que la abraza, pues el mayor riesgo espiritual es quedarse atrapado en meras ideas.
La acción finalizada es fundamental. Uno puede tener la voluntad ($Adam Kadmon$), la mente ($Atzilut$) y el pensamiento ($Beriah$) de ser algo o lograr algo, pero si esa idea no se concreta en la acción finalizada en el mundo físico, simplemente no existe. Por ello, el estudio y la oración deben ir acompañados del trabajo, el estudio riguroso y la manifestación activa.
El Destino del Alma
Los cinco Universos se corresponden con los cinco niveles del alma (Nefesh, Ruach, Neshamah, Chayah, Yehidah), que reflejan nuestra cercanía a la Fuente. El objetivo último es la Deveikut (Unión o Fusión Mística). Esto no es un éxtasis pasivo, sino un estado de conciencia elevado en el que nuestras acciones y pensamientos se alinean con la Conciencia Cósmica, y el libre albedrío se somete a la Voluntad Divina (similar al estado profético).
Este camino exige una profunda humildad y rigor. El conocimiento cabalístico es vasto, científico y abstracto, reservado para quienes pueden acceder a las fuentes hebreas y estudiar con seriedad. Dado que el potencial de crecimiento es infinito, y la esencia del Infinito es inalcanzable, la paciencia y la perseverancia en el estudio son esenciales.