Si te has cuestionado la naturaleza de la deidad, desde si es un ser con barba hasta si el universo opera como un yoyo cósmico, este texto explora las revelaciones de la Cábala sobre el concepto de Dios y su nombre.


Desmantelando el Nombre: De Zeus al Tetragramatón

El término «Dios» es una incorporación tardía al texto bíblico, con una raíz en el griego que, curiosamente, se vincula al panteón helénico, específicamente a Zeus. La fuente original, la Torá, se refiere al Nombre Sagrado impronunciable, conocido por la Cábala como el Tetragramatón. Este está compuesto por las cuatro letras hebreas Yod, Hei, Vav, Hei, y ha sido históricamente mal traducido como Jehová o Yahvé.


La Danza de la Creación: El Matrimonio Cósmico de Energías

El Tetragramatón no es un sustantivo estático, sino una fórmula dinámica que describe el funcionamiento fundamental del universo. Es una fuerza equilibrada que trasciende la polaridad de género, siendo un matrimonio cósmico.

  • Expansión (Masculino): Asociada a la fuerza de expansión o revelación. El Tetragramatón incluye dos etapas de esta energía.
  • Contracción (Femenino): Asociada a la restricción o limitación. El Tetragramatón también tiene dos etapas de esta energía.

La estabilidad del universo es el resultado de la oscilación constante y complementaria entre estas dos fuerzas aparentemente antagónicas. Sin la Contracción (femenino), la Expansión (masculino) desgarraría la existencia; sin la Expansión, prevalecería una contracción total, impidiendo la manifestación.


El Ser Humano como Espejo de la Dualidad

Esta dualidad cósmica no es solo externa, sino que reside dentro de nosotros. Al ser «hijos de Dios» según la Cábala, somos esencialmente hijos del equilibrio universal. Los conflictos humanos se categorizan bajo esta misma lente:

  • Problema Masculino (Expansión Excesiva): Un exceso de manifestación sin límites, como la sobreexposición emocional.
  • Problema Femenino (Restricción Excesiva): Un exceso de contención o cierre, como la incapacidad de expresar sentimientos.

La búsqueda de la «Diosa» en movimientos modernos es vista cabalísticamente como una búsqueda del equilibrio de la energía femenina de restricción y límite dentro de cada individuo, independientemente de su género.


Elohim: La Divinidad Fragmentada

El término Elohim complica el panorama. Es un término que es inherentemente plural, lo que generó confusión en traducciones al forzar su uso en singular. Para los cabalistas, Elohim es la manifestación de la divinidad tal como la experimentamos en nuestro mundo: fragmentada. Representa a la unidad divina manifestándose a través de múltiples partes, lo que explica por qué nos cuesta percibir la unidad detrás de la diversidad.


La Paradoja del Nombre: Infinito y Nulo

El debate sobre el número de nombres de Dios se resuelve en una paradoja cabalística:

  1. Dios Innombrable: En su estado de Infinitud Absoluta, Dios no tiene ningún nombre. Nombrarlo sería limitarlo y, por lo tanto, negarle su infinitud.
  2. Infinidad de Nombres: En el mundo de la manifestación (Elohim), todo lo que existe es un nombre de Dios. La divinidad se «encripta» en todas las cosas, dándole una infinidad de nombres.

Esta paradoja es la razón detrás de la prohibición rabínica de pronunciar el Tetragramatón: hacerlo sería limitar lo ilimitable.


El Mensaje Codificado en el ADN

Finalmente, la Cábala sugiere que el nombre de Dios está codificado en nuestro ADN. El análisis de la palabra hebrea para ADN (Alef-Dalet-Nun) se relaciona con la conciencia (Alef) que se revela a través de 50 inteligencias (Nun, valor numérico 50). El Árbol de la Vida es visto como la decodificación de este «ADN de la infinitud», haciendo que seamos «hijos de Dios» por una cuestión de fractalidad de la energía universal.